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Artículo Especial

Gerontología y sociedad. In memoriam de Adolfo Bioy Casares (1914-1999)

Leonardo Strejilevich

Revista Geriatría Clínica 2016;(01):0020-0021 


Este artículo no contiene resumen


Palabras clave: Adolfo Bioy Casares.

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Keywords: Adolfo Bioy Casares.


Los autores declaran no poseer conflictos de intereses.

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Recibido | Aceptado | Publicado

Adolfo Bioy Casares (1914-1999) nació, vivió y murió en Buenos Aires. Su carrera como escritor comenzó en 1940 con la publicación de La invención de Morel (premiado con el Primer Premio Municipal en 1941). Entre sus obras más destacadas se pueden mencionar Plan de evasión (1945), El sueño de los héroes (1954), Diario de la guerra del cerdo (1969) y Dormir al sol (1975). Frecuentó el humor, la literatura fantástica, el policial y la ciencia ficción. Junto a Jorge Luis Borges escribió bajo el seudónimo de H. Bustos Domecq y B. Suárez Lynch. En 1990 recibió el Premio Cervantes.

 

Se dice bien y abundan los discursos elogiosos hacia los viejos aunque quedan invisibilizados y malinterpretados otros discursos que son contradictorios con los primeros y que tienen demasiados elementos y estereotipos negativos con referencia al envejecimiento de los pueblos. Entre otros, podemos señalar las columnas de Eduardo Villar en “Los intelectuales que no envejecen” en Revista Ñ, N° 363 y Héctor Pavón en “Quién pagará nuestra larga vida” en Revista Ñ, N° 370. Al menos sirven para visibilizar la presencia de los viejos entre nosotros y mostrar algunos de sus problemas que deberían tener soluciones más concretas y sobre todo más rápidas. Resulta doloroso, intolerable, angustiante y desesperante para muchos de nosotros verse viejos y sobre todo que la gente que nos rodea nos vea y nos juzgue mal como tales. La adultez mayor y sobre todo el sobreenvejecimiento, incluso en las mejores condiciones biológicas, psicológicas y sociales, es difícil de sobrellevar aún con excelentes soportes y ambiente protésico de comprensión, continencia y ayudas de afectuosos familiares y bienintencionados vecinos. La sociedad que nos rodea ve a los adultos mayores como enfermos, seniles, deprimidos, asexuados, pasados de moda, diferentes, discapacitados, sin derechos, sin pertenencia, son los “otros”, no importan mucho sus necesidades económicas y sociales, no contribuyen a la sociedad, gastan demasiado, no producen, en el fondo no interesan y son una carga, son descartables, desechables, obviamente biodegradables y no pueden reciclarse...; por todo esto y otras cosas la pregunta que se hace la Revista Ñ es “quién pagará nuestra larga vida”. Hace poco falleció el Dr. Robert Neil Butler, que además de su talento inigualable para estudiar el proceso del envejecimiento en todas sus variables, fue un militante gerontológico e hizo escuela; acuñó a través de la palabra castellanizada “viejismo” el concepto trágico de la discriminación de las personas por su edad. La vejez para esta sociedad posmoderna es algo mal visto e intolerable; se llega a extremos límite en que menudean los abusos, el maltrato, el abandono, la exclusión y la violencia explícita hacia los viejos en todas sus variantes. Lo había intuido el escritor Adolfo Bioy Casares cuando publicó su novela Diario de la guerra del cerdo (1969) y nadie le creyó. Diario de la guerra del cerdo plantea que la vejez es algo repugnante y que debe librarse una guerra generacional, de los jóvenes contra los «cerdos», epíteto dado a los viejos. Hay competencia y recelo entre las generaciones; la lucha se vuelve explícita, una «guerra», y cuando hay una guerra gana el más fuerte, y éste suele ser el joven. Los viejos son víctimas de la violencia antes y ahora; la arrogancia de los jóvenes se ve en el libro cuando un grupo de jóvenes mata al diariero don Manuel sin ningún tipo de razón. La violencia es una impronta a lo largo de toda la novela en la que se suceden distintos tipos de ataques, persecuciones y asesinatos, siempre de los jóvenes contra los viejos, los cuales se debaten entre los deseos de continuar su vida normal, la indignación y el miedo. Lo más interesante de la novela son algunos aspectos y reflexiones duras, absolutas e inapelables que hace Bioy sobre la vejez. Los viejos son presentados con crueldad, tanto que la publicación misma de Diario de la guerra del cerdo fracasó en Europa justamente porque los lectores tenían la misma edad que los viejos de la novela. Podemos leer frases como: «Los viejos al hablar escupimos», «En la vejez todo es triste y ridículo: hasta el miedo de morir», «Envuelto en cuero. Todo viejo se convierte en bestia», «No hay nada peor que la vejez» y, tal vez la más demoledora, «”La enfermedad no es el enfermo” –pensó– “pero el viejo es la vejez y no tiene otra salida que la muerte”».

La vejez es el lugar de lo repugnante, de lo desvaído y de la muerte, pero lo interesante de esta “guerra del cerdo” es que las principales razones contra los viejos no son dadas por los jóvenes, sino por los viejos mismos; ellos son los primeros en odiar la vejez, y por eso casi ninguno se asume de buenas a primeras como viejo. Por un lado los jóvenes son violentos e impiadosos y por el otro lado los viejos aparecen, muchas veces, como merecedores de la violencia de la que son víctimas: corretean a las muchachas, son egoístas y cobardes. Si bien todas las guerras son alimentadas por distintas proporciones de odio y miedo, en ellas también hay justificaciones que intentan ser racionales al menos para el grupo que las sostiene. En «la guerra al cerdo» también hay razones: «En esta guerra los chicos matan por odio contra el viejo que van a ser» o «A través de esta guerra (los jóvenes) entendieron de una manera íntima, dolorosa, que todo viejo es el futuro de algún joven. ¡De ellos mismos, tal vez! (…) matar a un viejo equivale a suicidarse». “La juventud es presa de desesperación –repitió Faber–. En un futuro próximo, si el régimen democrático se mantiene, el hombre viejo es el amo. Por simple matemática, entiéndanme. Mayoría de votos. ¿Qué nos enseña la estadística, vamos a ver? Que la muerte hoy no llega a los cincuenta sino a los ochenta años, y que mañana vendrá a los cien. Perfectamente. (…) Se acabó la dictadura del proletariado, para dar paso a la dictadura de los viejos”. Diario de la guerra del cerdo es un clásico de la literatura argentina que no es leído con la regularidad que se merece. Es recordado, mencionado, pero no lo suficientemente leído y analizado; parece que hay razones para declararle la guerra al “cerdo” y tenerle un miedo inevitable a la vejez.

Tampoco creyeron que en la Argentina de los ‘60, a partir de la visión científica de pocos profesionales lúcidos, se estaba produciendo una explosión demográfica de viejos que habría que atender, cuidar y sostener. Para muchos, ver a un viejo es verse a sí mismo más adelante y esto resulta espantoso y produce pánico. Los viejos que siguen envejeciendo en forma exitosa si son cultos, educados y pretendidamente intelectuales, viven más tiempo, mejor y si tienen notoriedad hasta pueden ser aceptados aunque no todo el tiempo. Mucha gente no puede aceptar la enfermedad, el envejecimiento y la propia muerte; estas situaciones se procesan para bien o para mal dentro del contexto cultural que nos rodea, nos identifica y hasta nos determina. La única manera de evitar este verdadero embrollo es morirse joven, pero no vale la pena perderse la fiesta de una vida larga y bien llevada. La sociedad, por más gerontofóbica que parezca, deberá renovar el pacto de solidaridad intergeneracional porque, de otro modo, los jóvenes de hoy se encontrarán sin soporte alguno si tienen la suerte de llegar a viejos.

Este artículo no contiene material bibliografico

Autores

Leonardo Strejilevich
Médico, Exprofesor Regular de la Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Salta. Exdocente de la Facultad de Medicina y de la Facultad de Farmacia y Bioquímica. UBA, Rep. Argentina..

Autor correspondencia

Leonardo Strejilevich
Médico, Exprofesor Regular de la Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Salta. Exdocente de la Facultad de Medicina y de la Facultad de Farmacia y Bioquímica. UBA, Rep. Argentina..

Correo electrónico: info@geriatriaclinica.com.ar

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Revista Geriatría Clínica, Volumen Año 2016 Num 01

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Revista Geriatría Clínica
Número 01 | Volumen 9 | Año 2016

Titulo
Gerontología y sociedad. In memoriam de Adolfo Bioy Casares (1914-1999)

Autores
Leonardo Strejilevich

Publicación
Revista Geriatría Clínica

Editor
Meducatium Editora

Fecha de publicación


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